jueves, 3 de junio de 2021

Entre locos no nos vemos

 Entre locos no nos vemos. 

Algunas veces --¡Mira ese loco! -- y mientras nos escondemos en habla, se asoma y surge este grito; sin darnos cuenta al salir de esa extraña vaguedad del pensamiento, de nosotros mismos, se encuentra buscando un camino de regreso que nos separe, cada vez más, de aquella lejana locución donde sólo cohabitamos un tiempo. Este encuentro de forma sugerente, raro y expresivo, aparece insospechado en nuestra mirada, en esa otra figura delineada que nos señala pretendidamente tan ausentes. 

De igual manera, al hacernos imaginar que lograremos aislarlo de nosotros mismos con una simple mirada, sin darnos cuenta que la mayoría de las veces, aún sean retóricas, ya hemos dado ``el primer paso´´ y, solamente nos hacía falta salir un  poco más allá de su punto mudo, de la forma habitual que nos contiene, jamás alcanzaríamos llegar a significado alguno en la aventura de su encuentro, hacia ese afuera o algún adentro, porque él habla, y habla también para sí, de nosotros mismos, de esa estructura mentaloide que nos enmarca y, desenfrenadamente ha intentado abarcarnos. 

Así mismo radica en ello, este acto hablado o escrito; parece ser un vehículo en movimiento, una disipación de la palabra, que tal vez, sólo sea un acto de la distracción de la conciencia o de su ´´encuentro´´, una lectura subjetiva de la realidad que me rodea pero, sostenido en ella percusiona la existencia de esa otra alteridad donde se fuga la mente. Este sustento de la razón, como todo acto en movimiento, siempre ha de pretender figurarse dentro del equilibrio, y en algún momento, sin haber dado más que un sólo paso, asomarse hacia un sistemático despegue de la conciencia impulsada por su propio reflejo, hasta entonces inconsciente de su manera misma y volátil de ser, sin pernoctar alguna vez por su propio mundo, permanentemente estático en su invisible y táctil ausencia. 

Ya sujetos, de las luces hacia las profundidades, parte del ser y de la cegadora oscuridad del universo psíquico de la palabra, aterrizados en esta otra dimensión siempre como acción angular del espacio-tiempo donde, a cada palabra le pretende un espacio comprendido, y en cada comprensión la acción de un tiempo, la mirada frente a la locura a la cual reaccionan estas palabras, y que tal vez se señala en ella misma, tal vez contaba Cervantes: --Caminando nuestro flamante aventurero, iba, hablando consigo mismo y diciendo…--, cuando al instante mismo dice su ingenio en otro lugar: --¿Quién duda sino que en los venideros tiempos, cuando salga a la luz verdadera la historia de mis famosos hechos, que el sabio que los escribe no ponga, cuando llegue a contar esta mi primera salida tan de mañana, de esta manera?--, que la captación y retrato de esta dualidad lleven por si mismos a la visualizasión de ese ángulo no imaginario del que hablo, a diferentes planos en los cuales pueda ser visto y sugerido como acción --en uno mismo-- del encuentro, hacia un afuera de él o de este mismo lado, y sea esta imagen el eco de esa voz tan lejana y familiar, ya que alguna vez le hemos hecho al loco, por no descartar que somos o que alguna vez hemos estado en contacto intimo con alguno. Esta reacción siempre emanará con una fuerza capaz de abrir una dimensionalidad terriblemente atrayente a la mirada; lo hemos observado a nuestro paso, no sólo porque esa figura alucinante se siente a sí misma sino, como tal y no de sí misma, siempre ha logrado crear un diálogo de afectación en el tiempo espacio, atravesando las miradas que lo han intentado capturar a su alrededor, para así, aparecer en ese trastorno mutuo que se genera ante su posición, y lograr toda una inconsciente existencia donde, la mayoría de las veces se esparce el lado oculto de un sí mismo, alejado y opuesto al otro, como un respiro frente a esa evidente discontinuidad de la normalidad. 

Un día me cuestionará la consciencia ¿Estás loco? y cuando lo haga, diré que alguna vez pero, fuera de ello, en esta captación temporal de la consciencia transmitiva, circunscrita y ordenada así misma de la que hablo, sólo se virtualizará en la figuración frente a nuestros ojos, cuando realmente logre crear una fractura psíquica donde aparezca el reflejo desnudo de la inconsciencia, esa máscara del rostro propio que lo hace huir un paso más allá, de nosotros, y no de él mismo,  para así mantenernos ocultos en nuestro escondite, o en al menos uno de estos dos opuestos, ``el que es visto por el que ve´´ --prólogo antepuesto a la obra de Cervantes--, o aparecer dentro de ese discurso, en algunos casos sólo paliativo, para tratar de cerrarle el paso una vez más, sin dejarlo escapar de puerta en puerta y así, mantenerlo observado, ante nosotros, en esa dualidad necesaria entre uno y otro. 

Apartados ambos ya de esta figuración, y compadecidos entre las sombras, aquél ``Caballero de la triste figura´´ --creado por Cervantes—desaparecerá una y otra vez, como algún otro en las calles,  para regresar a la oscuridad casi siempre cegadora y colectiva de la consciencia reaccionando, y así, tiempo después aparecer en algún otro punto de contacto, sea en la ``Odisea’’ de algún regreso hacia nosotros mismos, en la charla teletransmitiva, en la naturaleza de la tele-afectación del habla o la lectura, en la esquina del espacio donde cohabitamos. Ya estabilizado todo ello, sea loca la aventura de encontrarnos cara a cara frente a la personificación de este significante, en la soledad de la búsqueda, del encuentro y retorno, como aquel ``Ulises mítico’’ que se creó en la recreación de la propia palabra, y que por más oposicional de sí mismo, y en su equidistante dimensión de esta breve interpretación, sería un loco al tratar de negarlo a sí mismo.  

Por todo esto y lo que no intentaré exponer a través de estas palabras, intento mostrarme capturado por  la impresión de que en cualquier instante en el que se le encuentre encantado, sea que nos hagamos o juguemos a hacerle al loco, por distante o cercano que se presente, se logra captar que cuando nos desenmascara frente a nuestro propio espejo, el otro, cuerdo según la posición desde donde se vea, encontraremos la lúcida burla y la irracional afectación del mismo lado, nuevamente ese eco, esa pose en donde se puede ver la auto formación de la figura, delgada y decadente, del pensamiento mismo siendo delineado por el espacio-tiempo. 

 Algo de esta figuración, del Quijote, Don Quijanadel Ulises o alguien indefinido, quizás el yo como lector, recreará una vez más así mismo el signo para renacer transformado en el ``Caballero de los Leones´´al contar estbi-temporalidad del pasado temporalmente disparatado, donde sumergidos sus circunavegantes, en contacto con la acción de su lectura, hacia el acto mismo de sí y actuando para él, escaparán del fuego, y junto con sus autores, de la locura del pasado crítico hacia un futuro creado por la reacción de su obra expuesta ante sí.  

Este acto de absorción, de sí mismo al sentarse en diversas épocas, transforma la figura del lector en el reflejo, en un destello que encantará el futuro presente para escapar seguro de su auto-aniquilamiento, recreándose de adentro hacia afuera, en el virtualismo real de un espacio-tiempo unificado y viceversa, en la obra que al habitar el ejercicio de la lectura, nos llevará a una de sus sin fin angulasiones o, sobre este ensayo recreado como ejercicio de la imaginación, y que al dibujarse a través de la palabra se sostiene en la re-cre-acción del loco cuerdo. De esta manera quiero decir que algo como una “Odisea” o la locura del “El Quijote”, siempre serán mucho más que esto, terriblemente más, pero fuera de todo ello ha sido algo en lo que me había observado atrapado, en la necesidad de identificar esa captación del encuentro, espaciado en esta fuerza de atracción hacia el acto de un mundo que llegó a desunificar mi palabra en el ejercicio de su literatureidad… a seguir estos pasos. 

                                                                                     

 

                                                                                         Hugo Ramírez Rosales. 

martes, 1 de junio de 2021

Manifest (soliloquy) of the absent X.

 Manifest (soliloquy) of the absent x 

For the time being, aboard of this attempt to be outlined like a faint and momentary appearance and not only a page in white that virtualize itself into the another else; this signifier questions me, will I have bigger action´s freedom in my mind, bigger extent in the word, or outside of my head? Because treating to be here now, turns me in the daydreaming of oneself, and I will say that have heard it go through my awareness, ´´I don´t know yet, ´´ as an echo… 

Without the attempt, without the natural and essential alteration of my own awareness where do I find me? Undoubtedly towards chaos, outside to this de-constructive exercise because, of all this is suggests de-composition. Otherwise it would be the glance´s empty if I don´t try to draw this space in which sometimes I find myself, the most deep and labyrinthine perception in what I sensed myself before, in that another else that many times I am, there when it skips me the uptake of the distant, sonorous and strange word, and that now tries to make me disappear in this essay. Something anti-personare to see an invisible cloud to suggest yourself between subjectivity and action, and don´t be the planted murder of the esthetics or intellect on duty. This sensorial imagination trying to mimic the not proper deep of its being can transform us in an unshaped mass lacks of meaning, substance anti-genesis own of its existence, and annihilate this space where we co-habit. 

few moments ago someone murmurs, ´´There behind! I saw a spectrum.´´ 

´´Did you hear to it? ´´ He asks to the other one that go with him, ´´Something makes him look like absent…´´ 

´´It was that terse and out of tune melody under the shades. A rain of solar craps strained it among the branches of the trees, and guided his held fingers up in his instrument. He had put sunglasses on, ´´ he also was listening. 

´´No! I only saw one sign laid to his feet to identify him as a blind trumpet player. ´´ 

´´Do you make the deaf? ´´ 

´´Maybe blind, why? ´´ 

Being like this, the natural inertia in the capture, is something distort? This sensed extensively by that Greek that attained to expand him inside the poli-literality of the idea ´´the things don´t change because they´re in motion, but they´re in motion because they change´´ that one longinos unfolded in the form. Whereas I feel and don´t delimit myself just to the conceptualization of the idea, if perhaps, to its structure as mobile and transformable concepts reacting themselves, when they sense the potentiality of their own annihilation; when as axel signs they unite and unify themselves into one same plane, inside the one symbiosis that reflexes time-space. "Perception´s polarity," I would call it in my intermittent absence of sense. 

They continue their indefinite way; I just watch. 

´´Surrealistic´ 

´´Sometimes is only the syndrome, ´´ answers the image, ´´and its affectation to these hours of the morning. ´´ 

´´Affectation´ 

´´Yes, of the system,´´ Side effects while we continue, ´´It seems to me that is because we are close. ´´ 

´´Some of other ones´ 

´´No! I refer to that curve that is there in the corner…´´ 

Why to speak about the question? And from there the emergence and the intermittent absence find themselves. The cognitive perception connected to one plane, it is seen from axel angles between meaning and signifier… I am still (lost symbol) in the lack of connection, the fact to be another to speak of a same discontinuous that near me more to visualize one dialog between that me essential perhaps aware of my own un-capture, and that other unconsciously absentee as when the affectation of the word. To say if I seek the correct question in the incorrect answer, or vice versa, emerges one sort of vehicle to refind us earlier or later, and whenever this suggests itself it loses to us, or it will lose itself again for don´t stay anchored to one unique-dimension as definition; one temporary space where I already don´t find me, for that the relapse, the search of an indefinite that keeping me to one side to the other one, in the compass word that the more identify me of this side, refers me more lost to that other side, in any silence. 

´´What happens? You have found you different part of the way. ´´ 

´´I don´t know I feel spaced. ´´ 

´´Perhaps it will be because we move us. ´´ 

´´Yes, it should be the disconnections of every step. ´´ 

Towards this meeting that exists is always sense one affectation of this invisibility. Some of these parallels is not the awaress´alignment, anything that identify it in a time-space, anything ´´Romantic´´, that idea to perceive oneself like proper, but the attempt to dialog me as a deconstruction of the identification, one kind of its lost symbol´s implosion like a generation de-situated distinctly before to be found. 

´´Don´t you feel a little odd?´´ while they follow wandering about there without know themselves where, ´´Some like that sensation what someone follow behind you. ´´ 

 ´´The pursuer of Cortazar,´´ some that makes to him recall, ´´There appears a spectrum too, a character. ´´ 

Spaced: one affectation of the space that can close or move away to some didn´t point… 

´´And his instrument.´´ 

´´Now do you see it? It is the silence in which it imagines for all sidesit speaks and forms part of yours. ´´ 

This sensation refers me and near me to the outside world too, where something spins to my memory, that one intercepted Demian and doesn´t fogged it of Herman Hesse, some to be known yourself born under a not proper sign, for that always the attempt to un-identify me of everything that try to hold back the form… 

´´And how is going with the tried out to you? ´´after a moments of the return: spaced. 

´´Disarming it, me-you understand… is? ´´ 

About is treating itself. I refer to that if the light of our understanding has plunged us in the deepest of our obscurities, to arrive to its opposite dimension there would be to de-evolution, and doesn´t in the negative capacity of its signifier. 

´´Undoubtedly, some affectation Dadá.´´ 

´´how the exercise that you practice to try angles out´ 

This exercise to structure, transformed and dialog now, has me guided to the attempt to disappear as ´´all writing act supposes one process to decode of mind´´ that refers to ´´José Luís Martínez,´´ expansion coming from the outside. 

´´Annow what are you going to do? ´´ 

´´Maybe un-try me out treating to write something.´´  

´´Then why do you stop yourself? ´´ 

´´For nothing it´s just we already arrive.´´ 

 

                            

                                                                           Hugo Ramírez Rosales (anaereo) 

The hours... (The aviary)

The hours.... Inmersed in that instant The hours of the day are stuck; The dragged ashes of the night In which I wake up all covered of memo...